In a little while con U2 en Chile: again.
Tengo sólo una queja: cómo a pesar de toda esta preparación, dedicada con mucha antelación por el crew de U2, algunas personas no son capaces de pagar lo que vale. Me responden: ¿es lo vale? Yo no daré la respuesta.
Porque sería fácil defender mi posición desde mi lugar de fanática. Ya no tan acérrima como quisiera, pero fanática al fin. Aún vibro cada vez que una canción de U2 me encuentra en la calle, auto, local o cualquier parte donde vaya. Aún no me aburre escuchar sus discos, y aún sonrío cuando veo sus videos. Sin tanta idealización, con menos energía, pero aún con mariposas, con U2 es, tal cual como una relación.
La historia me ayuda a fundamentar por que sí los valen. Primero, porque son los únicos que se han atrevido a probar nuevos estilos de música sin temer a que los cataloguen de vendidos. Y lo han hecho, y eso no les importa. Porque han querido meterse en otros temas, sin miedo a quemarse. Se han quemado, y aún así, lo saben fundamentar.
La palabra es valentía: hay que ser valiente para meterse donde nadie quiere: en campañas por derechos humanos, ecología, política incluso. Nadie quiere: todos sueñan con la fama, mujeres para regodiarse y por su puesto plata: todas estas cosas, las han tenido, pero aún así han tenido la capacidad para que les de un poco de asco la plata que ganan y hacer al mismo tiempo algo para ayudar. No sólo han sido granos de arena: han hecho cosas. No han pedido cosas. Conozco tanto gil que pide ser más ecológicos y ocupa todo el día computador. Amigo, amiga: sé sensato, y haz algo más que acusar y proclamar ecología desde tu Mac, PC o wadever. No sea pendejo (a) y actúe solito primero ok?
Pero cada vez que voy a un concierto acá, todo lo que escucho se me olvida. Porque sé que algunos de esos mismos criticones, están por ahí saltando y vibrando igual que yo, comiéndose sus palabras y escondiéndose para que nadie les diga vendidos. Sé que quizás no lo podría ver en un concierto de otra parte. Quizás, no encontraré esas pequeñas miserias que tenemos como chilenos que nos hacen ser únicos en Sudamérica. No tendría con quién alegar del público que se nota que va "porque todos van" y no se sabe la letra de las canciones. O las minas que van con chalas o botas con taco a cancha. O el guardia que no entiende a esos "locos que duermen fuera del estadio". Amigo: esa misma locura que no entiendes, es la misma que yo no entiendo cuando te compras un Plasma de 1 millón de pesos que al mínimo temblor se te va a caer, ok?
Con U2 no se puede ser a medias: o te gustan o no te gustan. Y con U2 se nota que planea los shows para todos. Sólo algunos nos damos cuenta de las canciones que agrega y con qué fin. Y guiños como negarle entre risas incómodas a la chica que invita al escenario lo que ella afirma, cantando la canción: Que él no estará en su casa como lo dice en In a little while.
Ser valientes es lo que más cuesta por estos días. Con imágenes de la grabación en los estudios Hanso, incluidas en las pantallas gigantes de Led más las imágenes en el desierto donde se ubica el the real Joshua Tree me queda la sensación, que durante todos estos años, hemos visto muchas caras de U2. La valentía es lo que sigue caracterizándolos. Ese es el sello que nadie puede imitar aún.
Por eso sólo les queda criticar. Lo más fácil y lo más mediocre, sigue siendo vivir en la amargura de no difrutar lo bien hecho, porque no te gusta. La selva, de la que habló Guillén. Yo me quedo con estos amigos. Amigos que hacen valer más la pena la vida. Que es igual como lo dice el famoso cliché. Porque como escuché por ahí, a propósito del descubrimiento de fósiles de hace un millóndemillones de años, "el hombre es sólo un pestañeo de la historia".




